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05 REALIDAD

Las mujeres son las más perjudicadas por las bajas pensiones

En un sistema de Capitalización Individual como el chileno, la pensión depende de la historia laboral (salario y densidad de cotizaciones). Por eso, las pensiones terminan siendo un espejo del mercado laboral y ahí nuestro país tiene brechas que deben solucionarse de manera urgente: desempleo juvenil, informalidad, falta de educación previsional y la disparidad de género, lo que hoy perjudica profundamente a las mujeres. Sin embargo, esta realidad no es culpa de las AFP. 

Las diferencias salariales que todavía existen entre hombres y mujeres, su baja participación en el mercado laboral, la baja cantidad de años cotizados y el aumento en sus expectativas de vida, que las hacen vivir en promedio 5 años más que los hombres, hacen que esta situación sea aún más compleja. 

Hay cuatro factores que limitan el aumento de las pensiones de las mujeres: la brecha salarial, la baja participación en el mercado laboral, la densidad de cotización (cotizar en forma temprana y regular), y el aumento en su expectativa de vida en relación a la edad de jubilación, considerando que hoy una mujer jubila a los 60 años, pero en promedio vive hasta los 90.

En este contexto, es importante que las empresas les coticen a sus trabajadores por el 100% de su sueldo, sobre todo considerando el caso de las mujeres, que se enfrentan a un mercado laboral dispar, con más períodos sin cotizar.
Sí. Cumplidos los 60 años, por cada año que las mujeres extienden por 5 años, podría llegar a aumentar entre 35% y 51%.
Una opción es ahorrar en forma adicional por medio de algún producto voluntario (como un APV o una Cuenta 2), en la medida de lo posible. Por otro lado, para quienes trabajan en forma independiente o no trabajan regularmente, la recomendación es ahorrar como afiliado voluntario.